Virgen india, reclinada
Sobre tu lecho de tul,
Fijando en el cielo azul
Tu soñadora mirada,
Por el fuego cobijada
De tu clima tropical,
Mientras mecen tu cendal
De contornos virginales,
Las brisas de tus cañales,
De tus playas el terral.
Morena perla nacida
Entre corales y juncias;
Princesa que no renuncias
El origen de tu vida;
Y aunque de gala vestida
Por la España señoril,
En tu frente juvenil
Tu penacho conservaste,
Y bajo el manto guardaste
La sandalia y el huepil.
Que si tu raza anterior
Se extinguió entre sus cadenas,
En la sangre de tus venas
Renaciendo con su ardor
Otra raza posterior
Que de su nombre se ufana,
En su carrera temprana
Te ha formado por sí sola,
De una América española
Una España americana.
Pueblos cual tú, superiores,
Nunca pueden olvidar
Ni el cariño de su hogar
Ni la fe de sus mayores.
Tus fuertes conquistadores
Al someterte á su ley,
No destruyeron tu grey,
Y el suelo que te dejaron
Es el mismo que regaron
Con las cenizas de Hatuey.
¡Noble Cuba! tú supiste
Guardar intacto en tu seno
El lampo dulce y sereno
De la fe con que naciste.
Al olvido no cediste
La idea que siguiendo vas,
Y al mundo mostrando estás
Que puedes verte cautiva;
Pero...... esclava fugitiva,
Sierva humillada, ¡jamás!
Mal el yugo se sostiene
Sobre frentes cual la tuya;
Antes que el tiempo le excluya
La libertad le detiene;
Y aunque el error le mantiene,
Le rechazan sin cesar
Tus auras al murmurar,
Tu pasado, tu presente,
Las ráfagas de tu ambiente
¡Y las sombras de tu mar!......
En la tierra en que nacieron
Plácido, Heredia, Zenea,
Ni el destello de la idea
Ni la esperanza murieron.
Los mártires sucumbieron.........
Mas su empresa viva está;
Y de su tumba saldrá
Cual rayo perdido, un algo:
Que un Bolívar, un Hidalgo,
O un Washington brotará.
Tu hermana entonces sería
La España misma: ¿qué mucho,
Si bajo el sol de Ayacucho
Bien unírsete podría
La Iberia de la hidalguía,
De Granada y de Bailén,
Como reunidos se ven
Al infinito lanzados,
Dos astros que separados
Por un cataclismo estén?
Y en tanto llega la hora
De tu risueña esperanza;
Mientras brilla en lontananza
Tu estrella libertadora,
Cuba audaz, gentil señora,
Flor que del noto al rugir
No llegaste á sucumbir,
Estos pueblos tus hermanos
Estrechan tus nobles manos,
¡Alientan tu porvenir!