Niña gentil y hechicera,
De negros ojos dormidos,
Cierra tus castos oídos,
No oigas tan dulce quimera.
¡Dice que te ama! mentira;
¡Ya te escucho!
Hombre que mucho suspira,
Finge mucho.
Dice que la noche pasa
En tu hermosura pensando,
Y que si duerme, soñando
Te ve entre nubes de gasa.
Aunque en hablar soy sucinta,
Debes creerme;
Quien más desvelos te pinta,
Más bien duerme.
Dice que tus esquiveces
Y tus desdenes le matan,
Que más á tu imperio le atan
Tus desprecios y reveses;
Mas va á otra parte, y de fijo
Es felice,
Y lo mismo que te dijo,
A otra dice.
Dice que loco te adora,
Que causas sus desvaríos,
Y que viendo tus desvíos
Como débil niño llora.
No dudo llore el tirano
Con enojos,
Cuando el humo del habano
Da en sus ojos.
Te dice que eres muy bella,
Que como tú no hay ninguna;
Cuando te llama su luna,
Es que tiene sol y estrella.
Que es como la mariposa,
Va serena
Volando de rosa en rosa;
No se llena.
No te le muestres liviana,
Guarda de tu amor la esencia;
Si hoy juega con tu inocencia,
Se reirá de tí mañana.
Niña gentil y hechicera,
Ve con tiento;
Lo que te dice es quimera,
Humo y viento.
Ese amor como la ondina
Vive de ruido y alarma:
Y amor que nace del alma,
No lo dicen, se adivina.
Pues temiendo hacer agravios,
O sonrojos,
Muestra el fuego de los labios
En los ojos.