Levántome a las mil, como quién soy.
Me lavo. Que me vengan a afeitar,
traigan el chocolate; y a peinar.
Un libro... Ya leí... Basta por hoy.
Si me buscan, que digan que no estoy...
Polvos... Venga el vestido verdemar...
¿Si estará ya la misa en el altar?
¿Han puesto la berlina? Pues me voy.
Hice ya tres visitas. A comer...
Traigan barajas. Ya jugué. Perdí...
Pongan el tiro. Al campo; y a correr...
Ya doña Eulalia esperará por mí...
Dió la una. A cenar, y a recoger,
¿Y es éste un racional?—Dicen que sí.