QUIERO contarte, dueño del alma,
Las tristes horas de mi dolor;
Quiero decirte que no hallo calma,
Que de tu afecto quiero la palma,
Que ansiando vivo solo tu amor.
Quiero decirte que á tu mirada
Me siento débil estremecer,
Que me enajena tu voz amada,
Que en tu sonrisa vivo estasiada,
Que tú dominas todo mi ser.
Por tí suspiro, por tí yo vierto
Llanto de oculto, lento sufrir;
Sin tí es el mundo triste desierto
Donde camíno sin rumbo cierto,
Viendo entre sombras la fé morir.
Y con tu imágen en desvarío
Vivo encantando mi soledad,
Desde que absorta te ví, bien mío,
Y arrebatada, sín albedrio,
Rendí á tus plantas mi libertad.
Deja que el alma temblando siga
De una esperanza soñada en pos,
Que enajenada su amor te diga,
Miéntras un rayo de luz amiga
Pido al futuro para los dos.
Oh! si á tu lado pasar la vida
Me diera el cielo por todo bien!
Si á tu destino mi suerte unida,
Sobre tu seno de amor rendida
Pudiera en calma doblar la sien!
Qué á mí la saña del hado crudo?
Qué los amagos del porvenir?
Tu amor llevando por todo escudo,
Yo desafiara su embate rudo
Y así me fuera grato vivir.
Ay! en las horas de hondo tormento
Que al alma asedian con ánsia cruel,
Vuela en tu busca mi pensamiento,
Miéntras el labio trémulo al viento
Tu nombre amado murmura fiel.
Ven y tu mano del pecho amante
Calme amorosa las penas mil,
Oh de mis ánsias único objeto!
Ven, que á tí solo quiero en secreto
Contar mis sueños de amor febril.
Mas no, que nunca mi amante anhelo
Podré decirte libre de afan;
Jimiendo á solas, en desconsuelo,
Cual mis suspiros, en raudo vuelo,
Mis ilusiones perdidas van.
Tuya es mi vida, tuya mi suerte,
De tí mi dicha pende ó mi mal;
Si al dolor quieres que venza fuerte,
Sobre mi frente pálida vierte
De tu ternura todo el raudal.