Es muy hermosa,
Es agradable
Es confortable
La chiminea,
Cuando en las noches
De cruda helada,
Su llama amada
Chisporrotea.
Sintiendo entonces
Que, en nuestra frente,
Su lumbre ardiente,
Vida nos da.
Que por sus llamas,
Con luz dorada,
Iluminada
La sala está.
Cuando unas mueren
Otras se encienden;
Mil se desprenden
En confusión.
Todos recuerdan
Sus ilusiones:
Las impresiones
Del corazón.
De su pasado,
Tristes historias,
Á sus memorias
Sienten venir;
Otros divisan
En lontananza
Bella esperanza
Del porvenir.
Todos gozamos
Al contemplarla,
En dulce charla
Que nos recrea,
Cuando en las noches
De cruda helada,
La llama amada
Chisporrotea.