Pescador enamorado,
Al escuchar tu querella
Deploro tu mala estrella
Mas no te podré seguir,
Que aquí en mi cabaña humilde
Existe mi madre anciana
Y estando á su fin cercana
No he de hacerla sucumbir.
Á esa mujer cariñosa
Que sólo mi bien procura
Lanzarla en la sepultura
Resiste mi corazón.
¡Jamás! ¡jamás! yo no puedo
Romper los más tiernos lazos
Para arrojarme en tus brazos
Á impulsos de una pasión.
Renuncia, pescador mío,
Al amor que así te inflama
Cuya ardiente y voraz llama
También mi pecho abrasó;
Y si renunciar no puedes,
Si olvidarme es imposible
Á mis ruegos sé sensible
Hazte pastor como yo.
Vente á la vida campestre;
Serás feliz á mi lado
Y esa fé que me has jurado
Repite al pie del altar;
Que el ángel de los amores
Á vuestro cariño santo
Le dará todo el encanto
Que se pueda ambicionar.
Cuando á orillas del arroyo
Un árbol nos preste sombra
Y en florida y verde alfombra
Hablemos de nuestro amor,
Cruzarán las avecillas,
Cantarán los ruiseñores
Darán perfume las flores
Para su nuevo pastor.
Y aunque usurpaste el cariño
Á mis mansos corderillos,
Siempre humildes y sencillos
Acariciarte querrán;
Y viéndonos así unidos
Alegres pasar las horas,
Todas las demás pastoras
Mi ventura envidiarán.