Amo este sitio, porque hasta él no llega
El bullicio del mundo: aquí escondida
Entre estas rocas que la mar circunda
Meditaré sin ser interrumpida.
¡Soledad, compañera del que sufre!
Busco en tu seno bienhechora calma,
El bálsamo que cierre mis heridas
Y me devuelva la quietud del alma.
Siempre he sido infeliz: con ruda mano
Me descargó sus golpes el destino;
Y sin consuelo, sin apoyo alguno
Avanzo solitaria en mi camino.
Aquí la fresca brisa de la tarde
Templa el ardor de mi marchita frente,
Y siento que se alejan una á una
Las imágenes tristes de mi mente.
Cuando de pie sobre la altiva roca
Contemplo el océano que levanta
Sus encrespadas y furiosas olas,
Que sin cesar revientan á mi planta
Y el moribundo sol que del ocaso
Débil envía sus postreros rayos,
Y cuya luz amortiguada y triste
Nos inspira suavísimos desmayos....
¡Ay! entonces olvido mis pesares,
Me siento trasladada á otras regiones,
Donde entre seres de divino origen
Se realizan mis dulces ilusiones!
¡Sueños del alma, deliciosos éxtasis
Que consuelan mis horas de agonía,
Único bien que no ha querido el cielo
Arrebatar á la existencia mía!