Si espléndido jardín de rosas brilla
Del Guayas en la margen encantada,
¿En esta pobre y mustia florecilla
Cómo detienes, niña, tu mirada?
¿No temes, dime, que mi audacia asombre
Al bardo ilustre ó al censor altivo,
Al ver que dejo mi ignorado nombre
En estos versos que temblando escribo?
¡Qué importa, si mis trovas merecieran
Algún sentido aplauso de tu labio,
Que los necios jamás las aplaudieran,
Ó que severo las condene el sabio!
Si un simpático y noble sentimiento
Tú me consagras, virginal María,
Al escuchar vagando por el viento
El flébil eco de la lira mía!
Si tú, bella y feliz, á quien el cielo
Quiere colmar propicio de favores,
Olvidas el placer por dar consuelo
Á la que gime y canta sus dolores!
Yo también fuí feliz: también amaba,
Como amas tú, las artes y la historia;
Y al estudio también me consagraba
Fecundando, anhelante, mi memoria.
Mas, ¡ay! de mi entusiasmo se reían,
Y pedante los hombres me llamaron,
Y mi noble ambición me protegían,
Y de la pobre niña se burlaron.....
Y la niña, infeliz en su aislamiento,
Algo sintió fatídico y extraño;
Y se eclipsó la luz del pensamiento
Y mi alma hirió de muerte el desengaño!
Al suelo se inclinó mi frente mustia:
Quise rasgar el velo del destino;
Y entonces, ¡ay! se redobló mi angustia
Las espinas al ver de mi camino.
Y vi de mis ensueños la mentira.....
Clamé, implorando á mi dolor consuelo.....
Y el ángel de piedad trajo la lira,
Única dote que me enviara el cielo!
Pobre mujer, sin ambición de gloria,
Por enjugar de mi infortunio el llanto,
No por legar al mundo mi memoria,
Mi débil voz para cantar levanto.
Y aunque hoy la voz de mi conciencia clama
Que digno elogio de tus gracias diga,
Oigo otra voz que me conturba el alma
Y, poderosa, á enmudecer me obliga:
Voz extraña, fatídica y sombría,
Que en la niña engendró la desconfianza.....
Hoy la mujer la escucha en su agonía
Y pide al cielo en su dolor bonanza!
Perdona si me impide la amargura
Cantar el genio que en tu frente brilla;
Mas ruego á Dios que el ángel de ventura
Al puerto, en paz, conduzca tu barquilla.
No te desgarre de ilusión la venda
Jamás el dardo de dolor profundo!
Feliz al verte por florida senda,
Gloria, aplausos y amor te brinde el mundo!